El peligro de creer en los atajos

Por Leticia Garcia Garcia

Desde hace tiempo la preocupación por el peso y por la imagen corporal ha hecho proliferar una serie de dietas que han captado nuestra atención gracias a promesas de resultados espectaculares. La metodología y propuestas que se han lanzado no están exentas de riesgos, ni mucho menos desde el punto de vista de la salud y del estado nutricional de la persona que las lleva a cabo. Hoy en día se sabe que este tipo de pautas restrictivas pueden causar problemas en la salud de las personas que lo llevan a cabo. Además, debido a sus propuestas inverosímiles, pueden generar prejuicios, mitos y fobias alimentarias desencadenando sentimientos de culpa y baja autoestima que pueden terminar en “trastornos” y “actitudes extravagantes” respecto a la alimentación y a la nutrición.

Existen épocas del año como la vuelta de las vacaciones o los meses previos al verano en los que muchas de estas dietas milagro salen a la luz, prometiendo resultados rápidos y sin esfuerzo mayor al de controlar la alimentación.

Este tipo de dietas solo son efectivas a corto plazo ya que por un lado son tan restrictivas en energía que promueven la pérdida de peso, produciéndose el mismo por la pérdida de masa muscular y de agua. Además, la mayoría de personas que las siguen retoman los hábitos que les llevaron a la situación original, recuperando el peso perdido y con un coste añadido a su salud.

Recuerda que la pérdida de grasa se consigue manteniendo en el tiempo unos buenos hábitos alimentarios y de actividad física. Algunas de las características comunes que nos permiten identificar una de estas “dieta milagro” son:

- Prometen una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo.
- Son muy bajas en Kcal.
- Aportan argumentos pseudocientíficos para lograr los objetivos.
- No incluyen recomendaciones sobre el estilo de vida ni educación nutricional por lo que cuando la persona decide dejarla retoma sus antiguos hábitos.
- No se adaptan a los gustos, hábitos y ritmos de vida de la persona.
- Emplean la imagen de personajes famosos y el supuesto aval de algún médico.
- Presuponen el mismo resultado para cualquier persona.
- Suelen provenir de personas ajenas al campo de la nutrición, dietética o salud.
- Contradicen las recomendaciones y estudios científicos, e incluso la lógica básica.

En definitiva, no existen las dietas milagrosas, si no un cambio de mentalidad y concienciación por llevar un estilo de vida más saludable que te ayude a mejorar tu composición corporal. Es por ello que recomendamos acudir a un dietista-nutricionista que te asesore y te ayude a cambiar tus hábitos alimentarios, una medida más efectiva a largo plazo para tu salud física y mental.