El peligro de creer en los atajos

Por Dietista Nutricionista

Desde hace tiempo la preocupación por el peso y por la imagen corporal ha hecho proliferar una serie de dietas que han captado nuestra atención gracias a promesas de resultados espectaculares. La metodología y propuestas que se han lanzado no están exentas de riesgos, ni mucho menos desde el punto de vista de la salud y del estado nutricional de la persona que las lleva a cabo. Hoy en día se sabe que este tipo de pautas restrictivas pueden causar problemas en la salud de las personas que lo llevan a cabo. Además, debido a sus propuestas inverosímiles, pueden generar prejuicios, mitos y fobias alimentarias desencadenando sentimientos de culpa y baja autoestima que pueden terminar en “trastornos” y “actitudes extravagantes” respecto a la alimentación y a la nutrición. En cualquier caso producen mucha confusión y a largo plazo, la mayoría retoma los hábitos que les llevaron a la situación original pero con un coste añadido en su salud.
Existen épocas del año como los días después de navidad o los meses previos al verano en los que muchas de estas dietas milagro salen a la luz, prometiendo resultados rápidos y sin esfuerzo mayor al de controlar la alimentación.

En muchos casos son efectivas a corto plazo ya que por un lado son tan restrictivas en energía que promueven la pérdida de peso, produciéndose el mismo por la pérdida de masa muscular y de agua.

Recuerda que la pérdida de grasa se consigue manteniendo en el tiempo unos buenos hábitos alimentarios y de actividad física. Algunas de las características comunes que nos permiten identificar una de estas “dieta milagro” son:
• Prometen una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo.
• Son muy bajas en Kcal (<1200, 1000 o incluso menos).
• Aportan argumentos pseudocientíficos y propuestas pintorescas para lograr los objetivos.
• No incluyen recomendaciones sobre el estilo de vida ni educación nutricional.
• Emplean la imagen de personajes famosos y el supuesto aval de algún médico.
• Suelen publicarse en libros sin necesidad de acudir a ningún especialista/profesional.
• Presuponen el mismo resultado para cualquier persona.
• Suelen provenir de personas ajenas al campo de la nutrición, dietética o salud.
• Contradicen las recomendaciones y estudios científicos, e incluso la lógica básica.

En definitiva, no existen las dietas milagrosas. Lo mejor es acudir a un profesional de la nutrición que te asesore y te ayude a cambiar tus hábitos alimentarios, una medida más efectiva a largo plazo para tu salud física y mental.