Comer en la playa: mirando más allá del chiringuito.

Por Victoria Fagúndez - Nutricionista

Cuando hablamos de comer en la playa, se nos viene a la mente el chiringuito, el puesto de helados, la paella, los pescaditos fritos y las patatas fritas de bolsa, y ojo, que si un día apetece está absolutamente bien. Una vez más debemos tener en cuenta que la función de la comida es nutrirnos fisiológicamente pero que la salud integrativa y holística es bienestar físico, emocional y social, y muchas veces detrás de esa paella no solo hay arroz y sofrito, si no que está el compartir socialmente con amigos y familiares, el disfrutar de un día de descanso saboreando los platos asociados al momento de estar en la playa… de manera que no solo alimentamos nuestras células si no otras necesidades emocionales y sociales.

Pero ¿qué pasa cuando escogemos el chiringuito, las patatas fritas o el puesto de helados no un día por satisfacer esas necesidades emocionales desde decisiones conscientes si no siempre que vamos a la playa porque decidimos desde el modo automático (playa = no hay más opción que chiringuito), o por que no nos acordamos de llevarnos nada para merendar y a la hora en la que nos entra hambre no hay más opción que la bolsa de patatas fritas, la cerveza o los helados?

Hoy hablamos de opciones saludables para llevarte a la playa como comida o tentempié.

Partimos de la base de que las comida que nos llevemos a la playa deben de cumplir los siguientes puntos:
- Ser opciones prácticas y fáciles de comer.
- Haber sido manipuladas en casa bajo la máxima de higiene alimentaria, evitando elaboraciones potencialmente de riesgo. Por ejemplo, evitar mahonesas caseras, tortillas poco cuajadas, carne poco hecha…
- Estar fresquita. Porque realmente es lo que nos apetece debajo de la sombrilla.
- Hidratante, es decir, comida rica en agua.
- De digestión ligera.

Cumpliendo estas premisas, lo primero es hacernos con una nevera de playa en la que podamos mantener la comida y las bebidas en buen estado.

¿Qué metemos dentro de la nevera?

- FRUTA. Es un básico. De primero de playa. Fruta. Y si es cortada dentro de un tupper de cristal, mejor que mejor: sandía, melón, melocotón, albaricoques… ¡ñam!. En caso de no tener nevera, una buena opción son plátanos o cerezas que aguantarán mejor.

- BEBIDA.
o La primera opción es el agua. En la playa nos deshidratamos y lo que necesita nuestro cuerpo es tomar AGUA. No bebidas alcohólicas (que por cierto, deshidratan más que hidratan), zumos o refrescos comerciales. AGUA.
o La segunda opción son refrescos caseros a base de agua. (Tenéis el post de refrescos caseros por aquí).

- TENTEMPIES.
o Zanahorias cortadas en bastoncitos
o Tomatitos cherrys bien lavados
o Pepinillos y encurtidos.
o Frutos secos naturales, es decir, ni tostados, ni fritos ni con miel. Naturales.

- COMIDA

o Hummus casero.

o Otros patés fresquitos (tenéis el post por aquí).

o Tortillas de patata cuajadas

o Hamburguesas vegetales, de garbanzo y sésamo, por ejemplo. Aguantan muy bien y apetecen mucho en picnis de playa.

o Ensaladas. De lo que queramos. Ricas, nutritivas, ligeras y refrescantes.
En caso de no tener nevera, es mejor hacer ensaladas con ingredientes que aguanten mejor el calor y colocar el tupper cerca de una botella de agua helada. Por ejemplo, una ensalada de arroz o de patata, pimiento, cebolla tomate, aceitunas… mejor que ensaladas que contengan hojas fácilmente oxidables.

o Bocadillos de pan integral (al que podemos añadirle patés vegetales), lechuga picada, tomatitos, huevo duro, atún… Si no tenemos nevera, debemos evitar rellenar los bocadillos con tortillas, huevos, elaboraciones poco cocinadas, lácteos, carne/pescado poco cocinado…

Y tú, ¿qué te llevarás hoy a la playa?

¡Feliz verano!